¿Qué pasa con nuestras cuentas cuando morimos?

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Por Matías Jackson

¿Se puso alguna vez a pensar qué pasará con su cuenta de Facebook si a usted le pasa algo? Si nadie más tiene su contraseña, ¿Seguirá ésta abierta para siempre? ¿O podemos decidir su futuro de antemano?La muerte no es un tema de gran afinidad sobre el que nos guste pensar a menudo, y menos a la gente joven que utiliza los medios digitales como principal forma de comunicación, o mejor dicho, de vida.

Es incalculable la cantidad de información que depositamos en nuestros “espacios virtuales”. Tal como si fueran depósitos tipo garaje o diarios íntimos, vamos desperdigando por internet nuestros documentos, fotos, mensajes, correos, comentarios y un largo etcétera que cada uno sabrá rellenar. Esto constituye lo que se ha denominado “patrimonio digital“

Todo esto nos hace preguntarnos, ¿Qué pasa con todos esos datos una vez que dejamos este mundo? En el mundo “no virtual” sabemos que nuestras pertenencias pasarán al patrimonio de nuestros herederos, pero ¿pasará lo mismo con nuestros bienes digitales?

Para analizar este punto vamos a ver qué preven tres grandes servicios de internet, en los que probablemente todos tengamos una cuenta creada: Google, Facebook y Twitter.

Google

El buscador por excelencia, ha creado una herramienta llamada Gestor de cuentas inactivas que nos permite decidir varios aspectos relacionados con nuestros datos para cuando ya no estemos en este mundo.

Primero se debe establecer el tiempo que deberá pasar desde tu último ingreso a la cuenta Google para considerar una cuenta como inactiva. Luego, si pasado este tiempo no vuelves a ingresar en la cuenta, Google enviará un mensaje a los contactos que tú elijas para avisarles que no usarás más esa cuenta y finalmente la eliminará definitivamente (Si eliges esta opción).

Los datos de la cuenta serán eliminados tras 3, 6, 9 ó 12 meses de inactividad de la cuenta, dependiendo de lo que uno haya elegido.

Lo bueno del servicio es que, como Google está detrás de varios de los servicios web más utilizados (Gmail, Google+, Youtube, Blogger) bastará configurar esta herramienta para manifestar nuestra voluntad en todos estos demás sitios.

Si no hemos utilizado el Gestor, el proceso de solicitud a Google es un poco más complejo. La empresa analiza cada solicitud hasta decidir si dar de baja la cuenta o no.

Facebook

Probablemente nadie tenga más información sobre nosotros que el propio Facebook. Conoce nuestros gustos, nuestras conversaciones, nuestras fotos, nuestros amigos, nuestras parejas, nuestras ex-parejas, y muchos más. ¿Qué pasará con todos estos datos?

La red social de Mark Zuckerberg permite que nuestros familiares notifiquen el deceso enviando un testimonio de partida de defunción. Una vez que Facebook lo reconoce, nuestros parientes tienen dos opciones: 1) Eliminar nuestra cuenta, o 2) Crear una página conmemorativa, una especie de santuario virtual para que nuestros amigos cuelguen recuerdos o imágenes.

Para denunciar la cuenta de un familiar o conocido cercano fallecido debemos acceder al siguiente link.

Nosotros, en vida, podemos seleccionar quiénes serán los encargados de esta gestión virtual, aunque lamentablemente esta opción preventiva aún no está disponible en Uruguay.

Twitter

La red social del pajarito hace caducar las cuentas automáticamente a los 6 meses desde que estas se mantienen inactivas. Sin embargo, igualmente es posible contactar con la red social y gestionar la cuenta del fallecido si se acredita el vínculo de parentesco (mediante certificado notarial) y la defunción.

Otros servicios

Con la intención de brindar una experiencia más cómoda para el usuario, se han creado algunos servicios que ofrecen una solución integral: Los Testamentos Digitales. Es decir, permiten al usuario seleccionar de una lista, los servicios que utiliza y decidir qué pasará con ellos: cuáles se eliminarán definitivamente, cuáles pasaran a un familiar, y cuáles permitirán la descarga de los datos y luego se eliminarán.

Se designa una persona de confianza que notifica a estas páginas que el titular ha fallecido (previo envío de una partida de defunción) y luego ellos se encargan del resto del trabajo.

Muchos de estos nuevos servicios están a cargo de abogados o escribanos, quienes en conocimiento de las leyes aplicables y con el respaldo del secreto profesional aseguran la máxima discreción y una  rápida diligencia. Algunos ejemplos son:

Los problemas que ocasiona la vida digital con el advenimiento de la muerte irán en aumento a medida que nos volvemos más y más dependientes de la Red. Basta pensar en los monederos electrónicos para reflexionar en su futuro y la forma de que estos pasen a nuestros herederos.

Conviene conocer y hacer uso de estas herramientas para ahorrar más de un dolor de cabeza a nuestros familiares.

Los menores y las redes sociales

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Por Sara Molina Pérez-Tomé

Con motivo del Día Mundial de Internet, desde las Redes Sociales, por medio de Twitter, la Policía Nacional lanzó un contrato para que padres e hijos menores de 13 años establezcan por escrito unas normas para un uso responsable de los dispositivos móviles (http://ow.ly/d/3jsb). Dichas normas se cancelarán o se irán relajando a medida que el menor vaya creciendo.

Por encima de mi opinión personal, desde el punto de vista educativo, acerca de la idoneidad de este documento como herramienta en la que basar la confianza entre padres e hijos dentro del mundo online, la campaña  me parece correcta a la hora de reflejar la importancia de educar a ambos respecto a esta materia.

Los menores de edad, son ya “nativos digitales”, utilizan las redes sociales y whatsapp (en la mayoría de las ocasiones con mayor soltura que nosotros mismos) para comunicarse con sus amigos y compartir información de acerca de sus intereses como fotos, videos, reflexiones, intereses… en tiempo real.

Su concepto acerca de la privacidad se aleja de lo que convencionalmente hemos entendido, ya que no contemplan la trascendencia de compartir datos personales en las redes sociales.

La normativa vincula a las diferentes plataformas a regular y poner las medidas necesarias tal y como aparecía ya en el artículo 13 del Real Decreto 1720/2007, estableciendo el consentimiento para el tratamiento de datos de menores de edad:

 ” Podrá procederse al tratamiento de los datos de los mayores de catorce años con su consentimiento, salvo en aquellos casos en los que la Ley exija para su prestación la asistencia de los titulares de la patria potestad o tutela. En el caso de los menores de catorce años se requerirá el consentimiento de los padres o tutores.

En ningún caso podrán recabarse del menor datos que permitan obtener información sobre los demás miembros del grupo familiar, o sobre las características del mismo, como los datos relativos a la actividad profesional de los progenitores, información económica, datos sociológicos o cualesquiera otros, sin el consentimiento de los titulares de tales datos.

No obstante, podrán recabarse los datos de identidad y dirección del padre, madre o tutor con la única finalidad de recabar la autorización prevista en el apartado anterior. Cuando el tratamiento se refiera a datos de menores de edad, la información dirigida a los mismos deberá expresarse en un lenguaje que sea fácilmente comprensible por aquéllos, con expresa indicación de lo dispuesto en este artículo.

Corresponderá al responsable del fichero o tratamiento articular los procedimientos que garanticen que se ha comprobado de modo efectivo la edad del menor y la autenticidad del consentimiento prestado en su caso, por los padres, tutores o representantes legales. ”

Desde mi punto de vista, debemos considerar que quizás el problema no es la falta de regulación acerca de la privacidad y el uso por parte de menores de las Redes Sociales. Saltarse las medidas de seguridad es tan fácil como inventarse una fecha de nacimiento o marcar la casilla en la que se asegura que se es mayor de edad. Por tanto, se trata más de una falta de cultura acerca de los datos personales, la privacidad y la información,  por parte de los padres o tutores para poder educar a sus hijos en el mundo online.

La propia AEPD publicó en el año 2008 “Derechos de los niños y niñas y deberes de los padres y madres” con una guía de recomendaciones. (Accesible en http://www.agpd.es/portalwebAGPD/canaldocumentacion/publicaciones/common/Guias/2008/recomendaciones_menores_2008.pdf)

Pero, si vamos al origen del problema, los propios padres carecen en muchas ocasiones de dicha información, y son ellos mismos los que no entienden esa misma privacidad. Por este motivo, se dan casos paradójicos como las madres o padres que en su momento compartieron la ecografía de su futuro hijo y que, sin educar en la privacidad, es ahora cuando prohíben a sus hijos tener redes sociales.

A día de hoy casi 9 de cada 10 menores tienen un dispositivo móvil antes de los 13 años. Los padres y tutores deben realizar tareas de control y supervisión porque, hasta los 18 años, pueden ser responsables de los daños que puedan causar sus hijos a través de las TIC.  Desde mi punto de vista, la herramienta más eficaz es la formación y la educación en privacidad por parte de padres y colegios, no la prohibición. Los menores deben de tomar conciencia, no en base al miedo, sino al conocimiento de la importancia de entender la finalidad para la que se usarán sus datos y desconfiar del que no le informa sobre el fin para el que los recaba.

Para ello deberemos explicar a nuestros menores algunos conceptos básicos como: qué son los datos personales, la protección de los mismos como un derecho fundamental que reconoce a las personas la facultad de controlarlos y la capacidad para disponer de ellos. Todo ello se recoge en el art. 18.4 de la Constitución Española y se desarrolla en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal.

En cuanto a compartir vídeos o fotografías deberán de ser conscientes de las consecuencias de publicar fotos y vídeos de los que mañana o en un futuro puedan arrepentirse. Y en cuanto a las fotos ajenas, no deberá enviar o compartir con otros la imagen de una persona sin su autorización, ya que puede ser considerado un hecho ilícito y suponer la comisión de infracciones civiles, administrativas e incluso penales.

Recientemente Coby Persin (youtuber), de 21 años, se hizo pasar por un chico de 15 para advertir a los padres de tres menores del peligro en las redes sociales en EEUU (https://www.youtube.com/watch?v=6jMhMVEjEQg). Pese a lo controvertido del vídeo creo que refleja la necesidad de una mayor educación acerca del comportamiento en redes de los menores, que se desinhiben y pierden en ocasiones el sentido de la privacidad por el mero hecho de saltarse unas normas paternas de las que no se entienden los para qué(s).

Por este motivo mi recomendación es, en base al contrato de la Policía Nacional, establecer una conversación con nuestros menores e incluso estar con ellos al configurar entre otros:

  • El perfil en las redes sociales.
  • El nivel de privacidad (por defecto, muchas redes sociales ofrecen el perfil abierto).
  • Los grupos en los que se participa, no dar datos de dónde vive, dónde estudia ni su número de teléfono.
  • Los amigos que tienen en redes. Respondiendo a aquello de: “no te vayas con desconocidos por la calle” enseñarles porque y para que no deben agregar a aquellos que no conozcas fuera de las redes (detrás pueden haber perfiles falsos).
  • Las webs a las que se acceden y el tiempo que pasan “conectados” en juegos online o en la red en general.

Tiene especial relevancia la educación en valores para evitar el  ciberacoso, que propaga de manera infinita en la red aquello que algunos consideran “broma” y que para la víctima supone un problema psicológico que dificulta su desarrollo emocional y sus relaciones sociales.

La tecnología y su evolución han hecho que cambie la forma que tenemos de relacionarnos con los demás.  Por este motivo, los padres y tutores deben ser conscientes de la necesaria educación (en base a la confianza mutua) a los menores con respecto a los términos de su privacidad, del uso de los dispositivos y del como relacionarse en el mundo online en general.

En las redes sociales nosotros somos el producto, no el cliente

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Por Joel Gómez Treviño

En el contexto de las ventas y la mercadotecnia es común escuchar frases como “el cliente es primero”, “al cliente lo que pida”, “¿qué tipo de cliente es nuestro target?”, etc. Es natural pensar que en las redes sociales los usuarios son los clientes, pero he llegado a pensar de que no es así.

Estarán de acuerdo conmigo en que a todos los grandes protagonistas de Internet, principalmente en las categorías de buscadores, retail y redes sociales, siempre les interesa conocer lo más que puedan sobre nosotros. Los datos personales junto con los hábitos de navegación y de consumo de los internautas son verdaderos tesoros.

Aunado a lo anterior, la gente sigue pensando que las redes sociales y correos electrónicos como Gmail y Hotmail (Outlook) son “gratis”, como todo debería ser en internet. Pocas cosas son realmente gratuitas en internet, pero ciertamente ni las redes sociales ni los correos electrónicos son gratuitos.

Facebook, Twitter, Linkedin y Google, entre otras muchas compañías en Internet, nos han hecho pensar que sus servicios son gratuitos porque no pagamos nada por tener una cuenta con ellos y disfrutar de “sus servicios”. ¿Cuántos de ustedes leyeron los términos y condiciones de estas empresas antes de abrir sus cuentas? Podría apostar que menos del1% de los millones de usuarios de redes sociales y correos electrónicos “gratuitos” leyeron y comprendieron los T&C’s antes de darle clic en “Acepto”. Y ya no hablemos de las demás políticas de estas empresas, como la de privacidad, entre otras.

La realidad es que pagamos un precio muy alto por recibir estos servicios aparentemente gratuitos, ese precio es la pérdida casi absoluta de nuestra privacidad. Nuestros datos de todo tipo son usados casi sin restricciones e intercambiados entre muy diversos “socios de negocios” y partes relacionadas de estas empresas.

No somos los clientes, somos los productos… y las empresas antes mencionadas no sólo no pagan nada por nostros, sino que gracias a nosotros se han vuelto multi millonarios. Somos recursos muy valiosos para ellos, nuestros datos son comercializados como objetos.
Por si todo lo anterior fuera poco, cuando alguna autoridad intenta regular o multar a estas empresas por malos manejos en el tratamiento de nuestros datos personales, un ejército de abogados sale a su defensa argumentando falta de jurisdicciòn, barreras al libre flujo de informaciòn, censura previa y toda una serie de argumentos legales tendientes a perpetuar el control casi absoluto que ejercen estas empresas sobre nuestros datos, nuestra informaciòn, e incluso sobre nuestras vidas.

Me queda claro que buena parte de la culpa es nuestra, pues aceptamos todo lo que nos ponen “a firma” a ciegas, sin reflexionar en lo mucho que estamos perdiendo al hacerlo.
Y ustedes mis queridos lectores, ¿qué opinan?

Zuckerberg, redes sociales digitales y el concepto de la Superintendencia de Industria y Comercio sobre el ámbito de aplicación de la ley colombiana de protección de datos

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Por Nelson Remolina Angarita

El pasado 14 de enero Zuckerberg estuvo Bogotá. No sé si él haya leído el Concepto de la SIC del 24 de noviembre de 2014 , mediante el cual dicha entidad  considera y concluye lo siguiente:

“En consecuencia, el tratamiento de los datos personales registrados en las redes sociales no encajan dentro del ámbito de competencia de la Ley 1581 de 2012, pues la recolección, el uso, la circulación, el almacenamiento o supresión de los datos personales no se realiza dentro del territorio Colombiano,puesto que las redes sociales no tienen domicilio en Colombia.

 En efecto, el Director de Investigaciones de Protección de Datos Personales mediante comunicación enviada a esta Oficina Asesora Jurídica bajo el radicado 14-218349-1, respecto a su interrogante manifestó lo siguiente: Respecto del punto (1) uno de la petición consideramos que el ámbito de aplicación de la Ley 1581 de 212 (sic), se circunscribe al tratamiento de datos personales efectuados en el territorio Colombiano, luego esta Superintendencia de Industria y Comercio no tiene competencia respecto del tratamiento de la información personal registrada en la página de www. Facebook.com, por cuanto dicha compañía en la actualidad no tiene domicilio en Colombia”. (Subrayamos)

Más adelante la SIC reitera que “nos remitimos a la respuesta del numeral primero, respecto a la falta de competencia de esta Entidad para investigar el tratamiento de datos personales en las redes sociales”.

Sobre las apreciaciones y conclusiones de la SIC nos parece pertinente poner de presente lo siguiente:

1. El ciberespacio es un “mundo virtual” en donde los (as) ciudadanos (as) son miles de millones de personas reales de diferentes nacionalidades y domiciliadas en prácticamente cualquier lugar del “mundo físico” y cuyas actividades tienen impacto o consecuencias en el “mundo real”.  En internet, lo que sucede en un país (por ejemplo el país del recolector internacional de datos) puede afectar a personas ubicadas en otros países  (como el titular del dato ubicado en un país diferente al del recolector). Aunque las actividades se realicen en el ciberespacio, ello no significa que automáticamente las autoridades locales dejen de ser competentes para defender los derechos de sus ciudadanos, ni mucho menos que las normas locales y territoriales no sean aplicables a las conductas y hechos que suceden en ese contexto virtual.

El ciberespacio no es un lugar inmune a las autoridades y a las regulaciones locales. No obstante, su característica transfronteriza genera retos a las autoridades y obliga a replantear los sistemas jurídicos cuyas normas y autoridades, en algunos casos, se circunscriben a un territorio delimitado geográficamente. El ciberespacion está erosionando y desintegrando esos límites. Las autoridades y los reguladores deben replantear sus esquemas jurídicos para operar eficientemente en el ciberespacio. El mundo ha cambiado y por eso no pueden seguir haciendo más de los mismo.

Siempre he reiterado que no debemos dejarnos impresionar, deslumbrar o “tecnofascinar” por el ciberespacio. Es una realidad de nuestra cotidianeidad. Ya está acá desde que se empezó a masificar el uso de internet en el mundo. Lo que se debe hacer es revisar las herramientas jurídicas actuales para que sean útiles en ese escenario global, transfronterizo y tecnológico en donde, valga decirlo, es poco o nada lo que se puede hacer en algunos casos reales para garantizar el respeto de los derechos de las personas por parte de otros sujetos ubicados fuera del territorio colombiano.

2. La falta de domicilio en Colombia no es el único criterio para definir el ámbito de aplicación de la ley 1581 de 2012. La SIC omitió analizar otros factores establecidos en el artículo 2 de dicha ley que le permitirían llegar a una conclusión totalmente diferente. Para efectuar tratamientos de datos personales en Colombia no es imprescindible estar domiciliado en nuestro país. Afirmar lo contrario sería como negar la realidad de lo que está sucediendo en el ciberespacio en donde no se requiere estar en un sitio físico para interactuar y, eventualmente, afectar los derechos de personas ubicadas en cualquier parte del mundo.

3. Como es sabido, la ley 1581 de 2012 es aplicable, entre otras, al tratamiento de datos efectuados en el territorio colombiano (Párrafo 2 del art 2). El tratamiento comprende cualquier actividad sobre los datos como, por ejemplo, la recolección y el almacenamiento. Llama la atención que la SIC no estudiara este punto. Es decir,que entrara a determinar si el tratamiento de datos que efectúa una Red Social Digital (RSD ) se realiza o no en Colombia, al margen de dónde están domiciliados los responsables y encargados. La SIC no estableció ¿dónde se entienden recolectados los datos de las colombianas y los colombianos que hacen parte de las RSD?. Si es en Colombia, entonces la ley 1581 sí aplica a las RSD que no tengan domicilio en el país.

En el caso de Google en España, la AEPD dijo lo siguiente: “En todo caso, e incluso en los supuestos en los que el servicio no se financia con la publicidad, la entidad Google Inc. recurre a medios situados en el territorio español con el fin de captar información en nuestro territorio (utilizando, entre otros, los equipos de los usuarios residentes en España para almacenar información de forma local a través de cookies y otros medios, así como ejecutando código en dichos dispositivos), sin que la utilización de tales equipos para la recogida de datos se realice exclusivamente con fines de tránsito por el territorio de la Unión Europea, es decir, no se trata de equipos de transmisión, sino que dichos equipos se emplean para la recogida y tratamiento de los datos”. (…) “la Agencia Española de Protección de Datos también es competente para decidir sobre el tratamiento llevado a cabo por un responsable no establecido en territorio del Espacio Económico Europeo que ha utilizado en el tratamiento de datos medios situados en territorio español, por lo que debe concluirse, igualmente, que la LOPD es aplicable al presente supuesto y procedente la intervención de la Agencia Española de Protección de Datos, por virtud de lo dispuesto en el artículo 2.1.c) de la LOPD“. Sobre este caso nos remitimos a nuestra columna titulada: Google Inc, recolección internacional de datos, cookies y Latinoamérica en donde planteamos algunas consideraciones sobre los retos que internet genera a las autoridades locales.

4. Según la Cámara de Comercio de Bogotá, la sociedad FACEBOOK COLOMBIA SAS fue creada el 3 de febrero de 2014.

  • NIT: 900710525-6;
  • Matrícula mercantil: 02408954 del 4 de febrero de 2014
  • Dirección: Calle 82 10- 50 de Bogotá;
  • Teléfono: 6341500.

Facebook Colombia SAS hace parte de un grupo cuya sociedad matriz es Facebook Global Holdings II LLC quien ha reconocido situación de control de citada sociedad colombiana. (Certificado E&R Facebook Colombia 14I2015)

Ahora bien, puede que se concluya que la ley Colombiana si es aplicable al responsable del tratamiento no domiciliado en Colombia. Lo que sigue es otra historia igual de importante: ¿Cómo hacer exigible una eventual sanción que la SIC imponga a un responsables del tratamiento no domiciliado en Colombia? ; Qué fuerza vinculante tiene en un país la decisión adoptada por una autoridad de otro país? (eficacia extraterritorial de las decisiones judiciales y administrativas).

Creo que el tema debe analizarse con mucho cuidado porque de ello dependerá, en algunos casos, la defensa de los derechos de los titulares de los datos personales ubicados en Colombia.

Conclusión: La SIC en su calidad de Autoridad de  Protección de Datos Personales no debió limitarse a decir que “si no tienes domicilio en Colombia, entonces no te aplica la ley 1581 de 2012”. Dicha ley consagra otros elementos para determinar su ámbito de aplicación.

La SIC no sólo es competente para investigar el tratamiento de datos personales en las redes sociales digitales sino para exigir el respeto de los derechos de las colombianas y los colombianos en el ciberespacio.

Ojalá la SIC revise sus consideraciones y conclusiones.

Libertad de expresión en las redes sociales

le_rrssPor Horacio Gutiérrez Gutiérrez

I. Libertad de expresión.

La posibilidad de haber públicas las ideas y manifestaciones del pensamiento es el fundamento del derecho a la libertad de expresión,

que está definido en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española como el derecho de manifestar, defender y propagar las opiniones propias; esta definición resulta básica para plantear el alcance de este derecho y las posibles limitaciones en su ejercicio primordialmente cuando se expresa en las redes sociales, que es el alcance del presente.

Reconociendo que es una característica de las personas la libre voluntad acompañada del libre pensamiento, se identifican las redes sociales como vehículo para la difusión ilimitada e indiscriminada de ideas, expresiones y propagación de opiniones.

El artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos señala que la libertad de pensamiento y expresión “comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole…”, términos que establecen literalmente que quienes están bajo la protección de la Convención tienen no sólo el derecho y la libertad de expresar su propio pensamiento, sino también el derecho y la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole.

En el artículo citado se distinguen dos dimensiones de la libertad de expresión, primero que nadie sea arbitrariamente impedido de manifestar su propio pensamiento y representa, por tanto, un derecho de cada individuo; segundo, implica un derecho colectivo a recibir cualquier información y a conocer la expresión del pensamiento ajeno.

Asumiendo el concepto de mercado de ideas[1] planteado por los juristas estadounidenses Wendell y Brandeis, cuando se tienen condiciones de igualdad en la manifestación de ideas (libertad de expresión), será posible que los individuos puedan apreciar cuáles de ellas son verdaderas, falsas, o relativas.

Este argumento es clave en la sociedad de la información y por supuesto en las redes sociales, ofreciendo posibilidad de que todo individuo pueda expresar libremente sus ideas y con una estrategia adecuada de difusión (blogs, twitter, etc) posicionarse como un agente de influencia en el “mercado” global de pensadores.

Retomando la característica del derecho a la libertad de expresión de no discriminar entre información e ideas consideradas como útiles o correctas, sin estar limitada a expresiones políticas, culturales o artísticas por lo que también puede incluir expresiones controversiales, falsas, difamatorias o incluso haciendo mofa a otras personas, que es donde surge el verdadero problema del uso y abuso de las redes sociales.

II. El papel de las redes sociales

En la sociedad de la información las redes sociales se han posicionado como el espacio principal para comunicar ideas y ser el espacio de referencia para que sus usuarios ejerzan su derecho a la libertad de expresión, que encauzada en forma adecuada representa una oportunidad para empoderar a la sociedad civil.

Adicionalmente se concibe a las redes sociales como un medio de integración, en los que cada usuario tiene la posibilidad de identificar, agregar o suprimir los datos de otras personas, conocidas o no, dentro de su colección particular de referencias (contactos).

Como objetivo del presente trabajo se busca establecer un marco de referencia de los límites a la libertad de expresión en las redes sociales, basado en las consideraciones anteriores, resaltando la pertinencia del uso responsable de la tecnología de información.

La base del análisis es el establecimiento de un marco de referencia que de respuesta a las preguntas siguientes del ejercicio de la libertad de expresión:

  • ¿Es esta libertad susceptible de ser limitada de alguna manera?
  • ¿Es correcto establecer un sesgo a un derecho que en principio pareciera ser absoluto?
  • Y más importante aún si es esto posible ¿Quién debe establecer este límite y dónde?

Para ilustrar la dimensión del impacto de las redes sociales me baso en la historia de Robin Hood con la que muchas personas están familiarizados, el forajido que tomaba los bienes de los ricos para entregarlos a los pobres y habitaba en las profundidades del bosque de Sherwood mientras eludía la acción de la justicia, encabezada por el sheriff de Notingham, aprovechando que la densidad del refugio dificultaba su localización y captura.

Este relato es un reflejo de la condición humana que tiende a buscar opciones para lograr una igualdad entre las diferentes clases sociales, ya sea tomando lo que pertenece al rico, mediante impuestos confiscatorios o como lo planteo en esta ponencia tomando el bien más preciado, el honor con apoyo de la tecnología y las redes sociales.

Como fenómeno de divulgación y vinculación entre personas, las redes sociales se han convertido en el medio ideal para la difusión de imágenes y videos en los que se exhiben personas en diferentes situaciones, algunas de ellas que pueden considerarse en el límite de la afectación a la privacidad.

Otra práctica común es el uso de las redes sociales como plataforma para la denuncia masiva de acciones y prácticas corruptas de servidores públicos, que en algunos casos han resultado efectivos en términos mediáticos de renuncia o remoción de funcionarios, pero al ser imágenes obtenidas sin autorización de las personas pueden infringir sus derechos y constituirse en una falta que puede ser merecedora de una sanción. Por último me refiero al tratamiento que se realiza en fotografías de personas famosas para agregar texto o modificarlas y difundirlas, lo que se conoce como memes.

El paralelismo entre Robin Hood y los usuarios de las redes sociales es el marco para describir la problemática del uso indiscriminado de las redes sociales:

  • Privacidad e intimidad,
  • Afectación intencional de terceros empleando medios electrónicos.
  • Libertad de expresión.

III. El reto d ela libertad de expresión en las redes sociales

El derecho a difundir información e ideas es el aspecto primario de la libertad de expresión pues permite decirle a otros lo que uno piensa o conoce, de manera privada o usando los medios disponibles para quien comunica; pero la libertad de expresión tiene un propósito más grande ya que le permite a toda persona acceder a un espectro de información y puntos de vista tan amplios como sea posible.

El ejercicio de la libertad de expresión en redes sociales también debe garantizar la posibilidad de que el individuo exprese sus ideas de manera libre y que el resto de la comunidad con quien convive en el espacio virtual, tenga la oportunidad de conocerlas y evaluarlas sin afectar los derechos de terceras personas.

En el caso específico de las redes sociales se han convertido en el refugio ideal para que las personas expresen sus opiniones de manera inmediata, pero también conllevan el beneficio o riesgo de que estas se propaguen exponencialmente, las más de las veces sin control de quien la emite.

Al sentirse protegidas por el anonimato las personas se sienten más seguras de expresar sus pensamientos, ideas y posiciones ideológicas, resalta en este orden la cara negativa que está representada por insultos o levantamiento de falsedades en contra de terceros que pueden repercutir en su honorabilidad y reputación. En este escenario se hace necesario plantear limitaciones y excepciones a la libertad de expresión en las redes sociales.

IV. Regulación en redes sociales

Las redes sociales como lo expresé anteriormente pueden convertirse en una herramienta de empoderamiento, para lograr esta condición se deberán satisfacer las siguientes condiciones:

  • Acceso a Internet para todos;
  • Libertad de expresión;
  • Acceso al conocimiento;
  • Intercambio de aprendizaje;
  • Privacidad, seguridad y vigilancia de contenidos;
  • Gobernanza de Internet y
  • Conciencia, protección y realización de los derechos de libertad de expresión.

Si entendemos las redes sociales como vehículo de expresiones organizadas de la sociedad su fortalecimiento puede lograrse con el acceso a la información y a la comunicación, condición indispensable a su vez para el ejercicio de los derechos humanos.

Cuando se valora el alcance de una posible regulación de la libertad de expresión en redes sociales, se debe tener en cuenta que ningún derecho o libertad tiene un carácter absoluto en cuanto a su ejercicio, esto implica que el goce de ese derecho o libertad no permite afectar a terceros, por lo tanto quienes manifiesten sus opiniones deben cumplir con esa consigna ética dentro del marco del respeto y la buena fe hacia los demás.

La Libertad de Expresión en redes sociales también implica responsabilidad de los usuarios para el ejercicio razonado de este derecho, por ello se retoman los límites que establece la Convención Americana sobre los Derechos Humanos en su artículo 13:

  1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.
  2. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar:
  3. a) el respeto a los derechos o a la reputación de los demás, o
  4. b) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.
  5. No se puede restringir el derecho de expresión por vías a medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.

Como se ha discutido la primera impresión del ejercicio del derecho a la libertad de expresión es que no debe restringirse de ninguna manera ya que es una libertad necesaria para garantizar otros derechos humanos.

Por otra parte, este derecho debe ser ejercido en un marco de responsabilidad, pues los pensamientos deben poseer también claridad sobre las eventuales consecuencias que, por afectación a la moral, el orden público o a terceros, se puedan generar.

El derecho internacional sostiene que la libertad de expresión debe ser la regla. Las limitaciones son la excepción, solamente permitidas para proteger:

  • Los derechos o reputaciones de los demás
  • La seguridad nacional
  • El orden público
  • La salud pública
  • La moral

La posible afectación a la honra y la dignidad por el abuso de la libertad de expresión en las redes sociales es también un derecho tutelado por la Convención Americana sobre Derechos Humanos y está enunciado en el artículo 11 en los términos siguientes:

Artículo 11. Protección de la Honra y de la Dignidad

  1. Toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad.
  2. Nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación.
  3. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o esos ataques.

Adicionalmente se tiene definida como excepción a la Libertad de Expresión lo establecido en párrafo quinto del artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos:

  1. Estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen nacional.

No obstante lo anterior y retomando el caso de las redes sociales, la recepción y difusión de informaciones e ideas de manera indiscriminada, puede incluir expresiones que pocas sociedades pueden tolerar. Por los tanto, la libertad de expresión no es absoluta y puede ser limitada cuando entra en conflicto con otros derechos como es la honra y dignidad de las personas.

Teniendo en cuenta que el balance entre libertad de expresión y censura resulta complejo, y que el conflicto se presenta con frecuencia por los malentendidos acerca del alcance de lo que se pretende proteger, es importante comprender las implicaciones del Derecho a la Libertad de Expresión, establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos ubicándolo como un derecho no absoluto y que puede, en consecuencia, ser objeto de restricciones, sin embargo, las restricciones a la libertad de expresión deben ser proporcionales y resultado de la sus posibles alcances, como son:

  • ¿La libertad de expresión abre el espacio para afectar los derechos de terceros?
  • ¿La libertad de expresión puede atentar contra la moral o la seguridad nacional?

Por esta situación se deben resaltar los principios que permitan dilucidar entre libertad de expresión y censura; donde la claridad en el derecho, la materia política y la práctica es esencial para ponderar sus posibles colisiones con otros derechos.

Trasladando las consideraciones anteriores a los principios que tutelen la libertad de expresión en redes sociales, se deben satisfacer los siguientes enunciados:

  1. Los usuarios de las redes sociales, deberán tener una oportunidad razonable de saber lo que está prohibido, de manera de poder actuar en consecuencia.
  2. Las decisiones de restringir la difusión o suprimir las publicaciones de los usuarios de redes sociales, que afecten los derechos humanos deben ser realizadas por organismos que representen la voluntad popular y darán respuesta a un fin legítimo.
  3. Diferenciar entre censura y límites a la libertad de expresión considerando el respeto a los derechos o a la reputación de los demás.
  4. Reconocer a los usuarios como parte de la solución, no del problema.
  5. Las restricciones a la libertad de expresión deben ser realmente necesarias. Incluso si una limitación está prevista por una ley clara y persigue un fin legítimo, solamente superará la prueba si es verdaderamente necesaria para la protección.
  6. Establecer programas de uso responsable de las redes sociales basados en los derechos humanos; que establezcan responsabilidades, fomenten el uso informado y la prevención de la discriminación y acoso en redes sociales, deseablemente que estén dirigidos por la comunidad.
  7. Establecer y apoyar programas de capacitación básica de uso responsable de redes sociales y cerciorarse de que los derechos humanos sean promovidos y protegidos
  8. Se debe reconocer y privilegiar la protección de la seguridad nacional, del orden público, la salud y moral públicas.

V. Conclusiones

La libertad de información es una extensión de la libertad de expresión, éste último es un derecho humano fundamental que se encuentra reconocido por diversos instrumentos internacionales, este derecho no solo comprende el contenido sino también los medios de expresión utilizados, dicho de otro modo todos tienen derecho a la libertad de expresión y ésta incluye el derecho a buscar, difundir y recibir información.

La libertad de expresión implica cargas y obligaciones que un principio eran de no hacer a obligaciones de hacer, consistiendo una serie de cargas positivas para permitir la difusión, recepción, investigación de la información por parte de los ciudadanos incluyendo la propia información del estado para los ciudadanos.

Las nuevas tecnologías de información y comunicación ofrecen medios alternativos para que los individuos puedan manifestar sus ideas, emociones, opiniones sin embargo es necesario e indispensable que se cuente con un Marco Legal que garantice el libre acceso a estos nuevos medios y más aún que no haya restricciones en su uso, con excepción de las que los límites y excepciones imponen.

[1] PINAIRE, Brian K. Marketplace of Ideas Theory. American Civil Liberties. United States of America, 2012 [En Línea] <http://uscivilliberties.org/themes/4099-marketplace-of-ideas-theory.html > [Consulta 05.06.14]

 

Redes sociales, su influencia en la ciencia política y protección de datos

rd_politicaPor Romina Florencia Cabrera

La Ciencia política (menos frecuentemente llamada también politología) es la ciencia social que estudia empíricamente la política en sus diversas dimensiones. Por tanto, el estudio de la política es lo observable, no está referido a lo que debería ser la política como tipo ideal o conducta deseada, dicho rol lo cumple la filosofía política. Tampoco es el estudio de los elementos formales de la política como lo son las leyes, su formación y las intenciones de éstas, tarea de la jurisprudencia. La ciencia política tiene en cuenta el comportamiento político efectivo y observable de las personas y las sociedades. Las principales áreas de análisis de la ciencia política son* las relaciones de poder y las características de su ejercicio* la autoridad y su legitimidad* las políticas públicas* la gestión pública* las instituciones del Estado* los sistemas políticos* los partidos políticos y sistemas electorales; y* el ordenamiento de la acción colectiva.[1]

Así pues, la ciencia política es una disciplina relativamente reciente, cuyo nacimiento (al menos en lo que concierne a la ciencia política moderna) algunos sitúan en el siglo XVI con Nicolás Maquiavelo (separación de la moral y de la política). Sin embargo, ya en la Antigüedad existen formas de organización política: la polis (donde nació la palabra ‘política’, y que significa ciudad)en la democracia griega, la Res Publica (cosa pública) que instauró la igualdad en cuanto a los derechos políticos en la Antigua Roma, a excepción de los esclavos. En el Pensamiento chino de Marcel Granet, el arte político databa de las «escuelas confucianas». La administración pública china es la más antigua, comenzando el «mandarinato» en esta época.La anglofonía distingue entre political scientist (científico político o politólogo) y political analyst (analista político).El término ciencia política fue acuñado en 1880 por Herbert Baxter Adams, profesor de historia de la Universidad Johns Hopkins. Aunque su verdadero desarrollo como disciplina científica es posterior a la Segunda Guerra Mundial, antes de dicho periodo se asociaba al estudio de la jurisprudencia y la filosofía política. Otros autores afirman que el término Ciencia Política es propuesto por Paul Janet, quien lo utiliza por primera vez en su obra Historia de la Ciencia Política y sus relaciones con la Moral escrita a mediados del siglo XIX.[2]

En la época actual, en la cuál vivimos sumergidos en la era de la Informática y la Internet , las redes sociales han tomado un papel definitivo en las campañas electorales; en las manifestaciones de los proyectos políticos y en las preferencias de la ciudadanía con respecto al sistema democrático.

Muchos perfiles electorales y campañas se han realizado e incluso se han impuesto liderazgos políticos a través de las redes sociales.

También se han utilizado como expresión de la ciudadanía en cuanto a sus demandas sociales: petitorios a través de la Red o si las plataformas legislativas en las cuales se incorporan opciones de intercambio tecnológico con la población, en cualquiera de sus tres niveles ( nacional, provincial, municipal). Las formas de democracia semidirecta incluyen figuras constitucionales como la iniciativa popular y la participación ciudadana. Negar estos fenómenos sería no aceptar la evolución o adaptación del sistema electoral a la inclusión tecnológica, y el impacto de la acción social.

Igualmente, hay que tener cuidado con las barreras que invaden la intimidad y privacidad tanto de los candidatos como de los electores; hay una brecha entre la vida política y la vida privada que debe respetarse y mantenerse paralela, aunque pueden filtrarse datos personales ( derecho autónomo e independiente), ya sea por las características de la información, por el contexto histórico-social, o por un descuido.

Eventualmente, ante una vulneración o menoscabo de este tipo de derechos, el damnificado deberá realizar una acción de tutela jurídica efectiva, en los términos del derecho procesal constitucional, llamada acción de habeas data, que en Argentina, mi país, esta contemplada en el Art. 43 inciso 3 de la Constitución Nacional, y que procesalmente se asimila a la acción de amparo, encontrando sustento en el fallo “Ponzetti de Balbín”. Estos derechos están protegidos también por el Art. 75 inciso 22, que otorga jerarquía constitucional a los Tratados de Derechos Humanos, superior a la leyes mientras, no contradigan a la ley fundamental.

A diferencia de los intercambios económicos de mercado –que se constituyen mediante relaciones basadas en la competencia-,  y de las organizaciones formales –establecidas a partir del principio de jerarquía-, las redes políticas generalmente describen relaciones entre actores que son voluntarias, horizontales e informales.

Recientemente, la teoría y el análisis de redes han cobrado mucha visibilidad en la Ciencia Política. En los últimos años, se han publicado un gran número de trabajos que examinan el efecto de red sociales, o explican la creación de redes, en áreas tan disimiles como son la colaboración entre legisladores, los conflictos armados, las políticas ambientales o la colaboración internacional, entre otros. Algunos ejemplos relacionados con la política en América Latina incluyen los trabajos de Alemán y Calvo (2013); Berardo y  Mazzalay  (2012) o Alcañiz (2010). Se puede encontrar más información incluso en la asociación internacional de análisis de redes.[3]

Una de las razones por la cual el análisis de redes ha cobrado tanta relevancia en las ciencias políticas es que permite resolver teórica y analíticamente el dilema entre estructuras sociales y agencia política. En efecto, pensar en términos de redes implica resaltar la agencia del actor en relación al contexto (el orden social) en el cual está inmerso. Originalmente desarrollado por sociólogos, el estudio de redes parte del supuesto que todo actor es social y, por tanto, explicar su accionar requiere atender la red de lazos sociales, económicos, y políticos que lo sostiene. Aquí debe aclararse que el interés del investigador puede estar puesto en el actor o en la red. Dicho de otro modo, la flecha causal puede ir del actor a la red, para explicar cómo los intercambios entre actores forjan el entramado social o puede ir de la red al actor para explicar cómo el medio social influye en el accionar político. Pero para ambas perspectivas, el análisis de redes ofrece conceptos y medidas útiles.[4]

Si el eje de la investigación cae sobre el actor, el concepto de centralidad es de particular relevancia. Centralidad refiere al prestigio o influencia que tiene un actor dentro de la red. Si, por ejemplo, estudiamos a un grupo de países para calcular la probabilidad que dos o más colaboren, seguramente querremos dar cuenta del efecto de los “pesos pesados” dentro del grupo. Eso es, algunos países tienen mayores recursos (económicos, políticos, y/o militares) y eso puede sesgar la probabilidad de cooperación ya que un país con superávit de recursos puede ofrecer mayores beneficios a la hora de colaborar que uno en déficit. Para dar cuenta de esto, primero debemos identificar a los países centrales de la red. La medida de centralidad (en todas sus variaciones) esencialmente cuenta el número de lazos que cada actor tiene con los otros participantes de la red. Cuanto mayor el número, mayor se espera que sea su influencia sobre los otros.[5]

En temas de cooperación internacional y políticas ambientales, las redes sociales constituyen una gran herramienta, tanto por el aporte de información de los diferentes actores (en el sector gubernamental, académico, sociedad civil, sector privado, etc., que conforman el modelo de la llamada Gobernanza de Internet), como por el impacto de esa información en la sociedad; trasformando la realidad ( la función de la política) , y tratando de satisfacer las demandas sociales. Muchas políticas relacionadas a temas de DDHH se han llevado a cabo en su ámbito material, gracias a la difusión y presión de las Redes Sociales, como es el caso de las ONG,s en el seno de Naciones Unidas, con un porcentaje de participación en las decisiones sobre materia de Derecho Internacional Público.

Todas estas cuestiones son muy importantes, si se protegen los Derechos de Privacidad, Intimidad y Protección de Datos personales; y se difunde una cultura de privacidad, de autogestión de la información privada. Como también lograr una eficaz técnica legislativa en cuanto a la difusión de la información pública ( el pilar de un gobierno abierto, trasparente y electrónico, por medio de la aplicación de las nuevas tecnologías) , y una unificación de criterios sobre privacidad en las legislaciones de Iberoamérica, que es el objetivo principal ( junto con la creación y difusión de una cultura de privacidad) de este Prestigioso Observatorio de Protección de Datos, del cual es un honor pertenecer y participar. Gracias a su Director Daniel López Carballo y al excelente equipo de colaboradores; entre todos podemos lograr aportes al bien común.

Referencias

Alcañiz, Isabella. 2010. “Bureaucratic Networks and Government Spending: A Network Analysis of Nuclear Cooperation in Latin America”Latin American Research Review 45 (1): 148-172.

Alemán, Eduardo y Ernesto Calvo. 2013. “Explaining Policy Ties in the Argentine and Chilean Congresses: A Network Analysis of Bill Initiation Data“. Political Studies 64 (1).

Berardo, Ramiro y Victor Mazzalay. 2012. “Confianza, Influencia Política e Intercambio de Recursos en Arenas Decisorias Regionales“. Revista de Ciencia Política 32 (2): 479-500.

[1] Sitio web: http://es.scribd.com/doc/84201101/Definicion-de-Ciencias-Politicas.

[2] Op cit.

[3] Escrito por Isabella Alcañiz el 22 julio, 2013 archivada en Ciencia Política.

[4] Op. cit.

[5] Op. cit.

Adiós a la privacidad

bye_bye

Por Viridiana López Ávila

¿Privacidad para qué? Mientras juristas e intelectuales pelean por defender la protección del derecho a la privacidad, millones de usuarios de redes sociales dan rienda suelta y aprovechan el escaparate para ventilar su vida, y eso incluye lo más íntimo.

Quienes se han opuesto a artículos específicos de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, -conocida también como Ley Telecom- no sólo luchan contra articulados que ponen en riesgo la privacidad de las personas, también contra esta cultura de la sobre exposición. Y es que los primeros argumentan que la intervención policial de dispositivos de comunicación vulnera los derechos de la personalidad.

En general el tema ha pasado desapercibido, la ciudadanía está inmersa en problemas de seguridad, economía, política y sociabilidad, lo que nos ha llevado a perder de vista que algo tan indispensable en nuestras vidas está en debate. Para dimensionar lo que pasa, empecemos por decir que en nuestro país existen más de cien millones de usuarios de telefonía celular móvil, a través de los que se conectan a internet.

Ahora, imaginemos que por una simple sospecha de la autoridad, justificada o no, esta puede intervenir nuestro dispositivo y acceder a nuestros datos personales y/o geolocalizarnos, sin necesidad de orden judicial de por medio. Por un lado podríamos pensar que está bien, ello en caso de encontrarnos en una situación vulnerable que requiere la intervención policiaca, ¿pero si no?

La nueva normatividad mexicana permite esto, y lo que realmente preocupa es que no existen reglas claras que puedan justifica cuándo una autoridad puede o no acceder a nuestra vida sin previo aviso, violentando nuestra privacidad e inhibiendo nuestra libertad de expresión.

Ahora bien, la pregunta es para qué proteger nuestra privacidad, si al abrir los perfiles de facebook o cualquier otra red social, los usuarios lo que hacen es dejarla al descubierto. México se ubica entre los 10 países con mayor número de usuarios de la principal red social facebook, con 49 millones de usuarios, que gustan, no todos claro, de dar a conocer al mundo qué hacen, con quién, cómo, cuándo, dónde, por qué, etc. sin reservarse mayores datos…

Michoacán horror Film

¿Cuándo se irá? Se preguntaban los aldeanos. El intruso observaba de cerca y esbozaba una sonrisa maléfica. Mientras sus incondicionales intentaban por todos los medios convencer de las virtudes de su presencia, aunque se mordieran la lengua.

Michoacán pareciera salir de una película del género de horror, aquí se infunde en el espectador sensaciones de inquietud, temor y sobresalto. La realidad michoacana está llena de drama y misterio.

Secret: la aplicación que usan los adolescentes mexicanos para hacer cyberbullying

secret

Por Joel Gómez Treviño

En la prensa nacional recientemente se ha publicado que los adolescentes mexicanos están haciendo uso de la aplicación llamada Secret para llevar a cabo lo que se conoce como “cyberbullying”.

El portal del mismo nombre explica que el ciberbullying es “el uso de los medios telemáticos (Internet, telefonía móvil y videojuegos online principalmente) para ejercer el acoso psicológico entre iguales. No se trata aquí el acoso o abuso de índole estrictamente sexual ni los casos en los que personas adultas intervienen.” Por su parte Wikipedia establece que “El ciberacoso (también llamado cyberbullying por su traducción al inglés) es el uso de información electrónica y medios de comunicación tales como correo electrónicoredes socialesblogsmensajería instantánea, mensajes de textoteléfonos móviles, y websites difamatorios para acosar a un individuo o grupo, mediante ataques personales u otros medios.”

De acuerdo a una nota de Mileno, “Secret es una aplicación que permite compartir textos, fotos o encuestas de manera anónima con los contactos de Facebook y de la agenda telefónica. Los posts con más corazones  como los “likes” de Facebook aparecen en la pestaña “Explore” junto con publicaciones de personas
cercanas a tu localización
”. De las gráficas que invitan a descargar la aplicación en Google Play se aprecian los siguientes textos: “Comparte con amigos anónimamente. Cada secreto viene de un amigo, pero tú no sabes de cuál. Contesta anónimamente. Los secretos se propagan tan rápido como tus amigos les den like“.

En muchas preparatorias del país, los adolescentes mexicanos están usando esta aplicación, valiéndose del anonimato que la misma permite, están esparciendo tanto rumores como fotografías eróticas que algunos varones han obtenido al relacionarse sentimentalmente con sus compañeras de clase. También suele utilizarse para acosar o difamar a profesores y directivos escolares.

Esta aplicación se ha vuelto tan problemática que diversos países, como Brasil e Israel, han intentado prohibirla. Muchas preparatorias en Estados Unidos ya han prohibido no solo a “Secret”, sino otras aplicaciones similares como “Whisper” y “YikYak”.

Sin duda este fenómeno está relacionado al “Porno de la Venganza”, tema que he tratado en al menos dos columnas previas (La Batalla contra el Porno de la Venganza y El Porno de la Venganza se Prohíbe en Más Países). Sin embargo, Secret, Whisper y YikYak son aplicaciones usadas principalmente por adolescentes para molestar a compañeros y directivos en escuelas secundarias y preparatorias.

Es difícil delinear las razones que provocan esta problemática, pero sin duda entre ellas podemos mencionar:

  • Falta de valores y educación de los adolescentes.
  • Empresas poco escrupulosas que crean este tipo de aplicaciones, a sabiendas de lo que pueden provocar.
  • Escuelas que no saben lidiar con esta clase de situaciones.
  • Nuevas tecnologías (smartphones + aplicaciones) que facilitan el acoso escolar.
  • Falta de regulación o legislación en temas de ciberacoso.

Mis estimados lectores, ¿ustedes qué opinan? ¿Cómo se puede prevenir el cyberbullying entre nuestros adolescentes? ¿Prohibir este tipo de aplicaciones a nivel escuela o por medio de una ley será suficiente?

Porno venganza, escraches, difamaciones y amenazas online en aumento

venganza_exPor Daniel Monastersky

El porno venganza, también conocido como pornografía no consentida, es el acto de mostrar, compartir o publicar fotos o videos de otra persona desnuda sin su consentimiento.

La “venganza” es realizada en su mayoría por ex amantes o parejas despechados para humillar, extorsionar, amenazar a una novia o novio anterior con fotos de desnudos publicados en sitios web o distribuidos entre los círculos sociales.

Otras de las modalidades que han aumentado en el último año son las relacionadas con amenazas, extorsiones, comentarios falsos, calumnias e injurias, todas ellas a través de Internet. Se utilizan para menoscabar generar una impresión falsa de la victima, generándole un daño enorme a su imagen. Hoy en día uno es lo que Google dice que sos, por lo que un resultado negativo en ese buscador que lleve a ese contenido difamatorio, debería ser el punto de inflexión para iniciar acciones legales y solucionar ese grave inconveniente.

Con mayor frecuencia, las fotos intimas que se publican en los sitios de porno venganza corresponden a ex parejas mujeres. Existen varios sitios en donde los usuarios publican fotos de personas desnudas – tratándose por lo general de sus ex parejas – junto con el nombre completo de la víctima, sus perfiles en las redes sociales, su profesión y ciudad de residencia. De esta forma se aseguran que la foto aparezca en los resultados de búsqueda de Google, potenciando el daño causado.

En latinoamérica existe Limpia tu Nombre (www.limpiatunombre.com) que esta formado por un grupo de profesionales especializados en derecho informático liderados por el abogado argentino Daniel Monastersky, Director también del sitio Identidad Robada (www.identidadrobada.com), y quien viene trabajando en la temática desde hace mas de 10 años. En la consultora jurídica se dedican específicamente a estos casos, realizando todas las gestiones legales y judiciales necesarias para poder identificar a la persona que ha generado los comentarios negativos, las difamaciones, las amenazas y extorsiones, entre otras modalidades.

¨Los que generan estos contenidos son personas con una personalidad obsesiva que no se detienen nunca en busca de ese objetivo, destruir a la persona. Por eso siempre se recomienda denunciar estos hechos en la justicia¨ comenta Monastersky. El especialista fue quien denunció a ¨Camus Hacker¨ a principios de este año. ¨Ya se ha pedido que preste declaración indagatoria luego de identificar que la cuenta de Twitter mediante la cual se difundían las fotos de los famosos, los llevara directamente al domicilio donde residía¨, concluyó el Director de Identidad Robada.

Ya existen regulaciones específicas.

En Arizona, Estados Unidos, desde abril pasado ya se encuentra vigente una ley que tipifica estas conductas:

“Esta prohibido que una persona intencionalmente divulgue, exhiba, distribuya, publique, publicite u ofrezca una fotografía, video, película o grabación digital de una persona en un estado de desnudez o con contenido sexual específico, si la persona sabe o debería haber sabido que la misma no ha consentido ese accionar”.

Algunas de las consultas que llegan a Limpia tu Nombre

G.G. Empleado administrativo

¨Me hackearon el correo electrónico y esa información fue enviada a mis contactos personales y laborales. Esto me esta generando graves problemas familiares y también en el trabajo. Necesito identificar a la persona que hizo eso¨.

R.B. Cirujano Plástico

¨Un ex empleado de mi centro de estética, que había sido despedido por injurias graves, generó contenido totalmente difamatorio sobre mi persona y mi actuación como profesional de la salud en gran cantidad de blogs. Esa información falsa me esta generando un daño irreparable¨. Cirujano plástico.

F.W. Gte de Recursos Humanos

¨Una persona que aspiraba al mismo puesta gerencial que yo generó contenido en internet en donde se me acusaba que abusaba de las candidatas en las entrevistas laborales. Tuve que renunciar y dejar la ciudad por la presión que esa cuestión ejerció dentro de la compañía y la comunidad. Mis posibilidades laborales están limitadas mientras esa información siga en Internet¨.

 

10 Puntos que debe incluir tu política de redes sociales en el trabajo

10_mandamientos

Por Joel Gómez Treviño

Sin duda el uso de Internet y de las redes sociales son factores que toda empresa debe considerar regular en su relación laboral con sus empleados.

Los trabajadores pueden hacer un mal uso de la información disponible en Internet que tenga repercusiones legales en la empresa:

  • Pueden descargar imágenes, videos, textos u otros contenidos encontrados en internet para preparar reportes laborales, cotizaciones o cualquier otro documento requerido con motivo de su trabajo. Esas descargas y el uso de dicha información puede infringir derechos de autor o inclusive deberes de confidencialidad de terceros.
  • Pueden descargar aplicaciones, programas de cómputo o archivos multimedia (canciones, videos, juegos) para fines de entretenimiento personal. Si esa descarga y/o instalación se realiza en una computadora o dispositivo proporcionado por la empresa, es posible que también se estén infringiendo derechos de autor de terceros, e inclusive pudiere ponerse en peligro la información y los sistemas de la empresa, pues muchos sitios de descarga de piratería tienen fama de poner en riesgo a sus usuarios toda vez que los archivos que estén descargando pueden contener virus o códigos maliciosos.

Riesgos adicionales para la empresa pueden generarse por un uso no adecuado de las redes sociales por parte de los teletrabajadores:

  • De acuerdo a un estudio realizado por Business Owners Liability Team LLC (BOLT Insurance Agency), el tiempo que los empleados pierden en redes sociales y otros distractores cibernéticos representa pérdidas anuales para las empresas de $134 mil millones de dólares por baja productividad. BOLT asegura que el 43% de los trabajadores aceptaron perder el tiempo en redes sociales durante horas de trabajo.
  • La empresa de comercio electrónico 1saleaday.com afirma que la cifra por pérdida de productividad de las empresas por uso de redes sociales por parte de los empleados es de $650 mil millones de dólares.
  • Además de lo anterior, imagine el impacto que puede generar comunicaciones no deseadas que los teletrabajadores hagan a través de redes sociales sobre opiniones personales que tengan sobre la empresa, o peor aún, que revelen información confidencial de la empresa o datos personales de sus clientes.
  • No menos importante son los casos en donde el trabajador revela en redes sociales información (o una foto tomada en su empresa) que le parece chistosa, pero que puede traer consecuencias desastrosas a la reputación de su patrón. Tal es el caso del empleado de Taco Bell que con todo y uniforme -y dentro de un restaurante de la franquicia- decide tomarse una foto mientras lame una pila enorme de tostadas que usan para preparar su platillo principal.

Es común que las empresas tengan una política sobre uso de recursos informáticos en el trabajo, pero no es suficiente; es necesario contar con una política específica para el uso de redes sociales. En esta política (que debe estar referenciada o ligada en los contratos individuales de trabajo) es importante contemplar al menos lo siguiente:

  1. Establezca claramente los lineamientos para el uso adecuado y eficiente de todo tipo de redes sociales en el trabajo. Se vale permitir algunas y prohibir otras.
  2. Determine los usos razonables en cuanto a tiempo (que no afecte el desempeño de los trabajadores en la oficina) y tipo de información (¿qué no debe el empleado comunicar en redes sociales?).
  3. Deje claro cuáles usos (abusos) o actitudes pueden traer por consecuencia una sanción laboral (acta administrativa) o incluso la rescisión del contrato individual de trabajo.
  4. Si opta por instalar herramientas de monitoreo, de aviso a los empleados. El monitoreo debe ser aleatorio, no excesivo, dirigido o discriminatorio.
  5. Evalúe qué medidas va a tomar si (1) un empleado habla mal de su jefe o de la empresa en redes sociales, sin importar si lo hace en el trabajo o en su casa, o (2) un empleado revela información confidencial o sensible de la empresa a través de redes sociales. Una política sin sanciones es como una empresa sin empleados.
  6. Prohíba a los empleados tomarse fotos en la empresa para luego publicarlas en redes sociales, salvo que sea con consentimiento de su jefe directo o del área de recursos humanos. Fotos de un pastel de cumpleaños son sin duda inofensivas, pero si se trata de imágenes que puedan perjudicar la reputación de la empresa o de un empleado o grupo de empleados, sin duda deben estar prohibidas.
  7. Comparta con sus empleados casos problemáticos en los que trabajadores de otras empresas hayan hecho un mal uso de redes sociales y las repercusiones que sufrió tanto la empresa como los involucrados. Hacer conciencia es una de las mejores maneras de prevenir situaciones comprometedoras.
  8. Si va a tomar sanciones disciplinarias o terminar una relación laboral con base a un mal uso o abuso en el uso de redes sociales, es importante que su decisión esté justificada en una política existente y comunicada a los empleados, y que cuente con la evidencia necesaria para respaldar una acción legal.
  9. Comunique a todos los empleados los contenidos y alcances de esta política. Es importante que en los contratos individuales de trabajo quede establecido que el empleado se obliga a cumplir no solo con los deberes emanados del contrato e inherentes a su puesto, sino también con las políticas de la empresa, las cuales pueden constar solo en medios electrónicos.
  10. Establezca un programa de auditoría de uso de redes sociales anual, para determinar el nivel de cumplimiento de su política y, en su caso, las medidas correctivas en caso de infracciones a la misma.