La imagen de los menores no es propiedad de sus padres

Por Sebastián A. Gamen

Hace pocos días llegaban a mi muro fotos del Presidente Argentino festejando su cumpleaños, en compañía de su hija. No es la primera vez que veo en las redes sociales fotos de la menor, acompañada de su padre, siempre claro en ocasión de sus cargos políticos.

Existe la remota posibilidad de que un estúpido confunda el trabajo del padre con la inocencia de la hija y le desee el mal a la menor, ofendiéndola innecesariamente. Lamentablemente la posibilidad no es remota. Esto ya sucedió, cuando por twitter le desearon una enfermedad muy fea, que no vale la pena reproducir.

En varias ocasiones se propone educar a los menores sobre el uso responsable de internet pero, no se debe excluir a los padres. Son los padres que en infinitas ocasiones exponen a los menores en las redes sociales. Menores propios y ajenos, ¿o acaso en las fotografías de los cumpleaños o fiestitas de colegio no aparecen otros niños?

Para comenzar, la imagen del menor es un dato personal y goza de la protección de la ley. Entonces, no hay que subestimarla exponerla en las redes sociales.

De la mano del derecho a la imagen, está el derecho a la intimidad personal y familiar que es irrenunciable, inalienable e imprescriptible.

La protección de estos derechos recae en los padres, que suelen tener más recelo en esos derechos cuando se separan, que cuando están felizmente casados.

La protección de la imagen de los menores no es un capricho. Es realmente necesaria, para entre otras cosas cuidar su reputación, que puede verse dañada. Máxime si tu padre es una figura pública, muy pública, al punto de ser Presidente.

Pero también debes cuidar a tu hijo de las garras de las redes sociales, que prohíben el registro de cuentas a menores de 14 años. Por si no sabías, al abrir una cuenta “le concedes de todas tus fotografías y vídeos una licencia no exclusiva, transferible, con derechos de sublicencia, libre de derechos de autor. Esta licencia finaliza cuando eliminas el contenido o tu cuenta, salvo si ya fue compartido con terceros y estos no lo han eliminado. Es decir, la licencia caduca nunca.

En conclusión, hay que ser conscientes que la exposición del menor puede ser peligrosa. La imagen del menor no es propiedad de los padres.

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