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Por Juan Ignacio Zamora Montes de Oca

Hace más de 120 años que el tema del derecho a la privacidad fue explicado y debatido por Louis Brandeis y Samuel D. Warren, pero no es hasta los últimos 20 años en que, debido al aceleradísimo avance de la tecnología, se ha llegado a modificar todo lo que conocemos como privacidad y protección de datos y su impacto en nuestras vidas.

Por increíble que parezca, y con lo mucho que creemos protegernos en nuestra privacidad del mundo exterior, realmente existe un número reducido de personas que logran tener conciencia, vigilancia o respeto por los datos propios y los de los demás. Casos como el de Edward Snowden en los Estados Unidos ha pro

bado ser una causal para muchas personas de pérdida de interés en el control sobre lo que se comparte en Internet.

Se ha demostrado que muchos de los internautas, luego de conocer sobre las violaciones a la privacidad que se han dado incluso sin el propio consentimiento, llegan a la conclusión de que aún y cuando muestre preocupación por la privacidad, existen organizaciones que se dedican a obtener de manera ilegal toda la información que puedo almacenar en mi computadora o en bases de datos privadas.

Otra causa del desinterés que existe en proteger nuestra privacidad y nuestros datos se puede derivar de la urgencia con que accesamos al mundo tecnológico. Cada día se crean más aplicaciones, nuevos modelos de teléfono, se comparte más en Internet, pero en la medida en que los sujetos se involucran en este avance, omiten ciertos aspectos fundamentales que se derivan de las decisiones principales en la red. Es aquí donde firmamos de manera irresponsable la entrega de todos nuestros datos.

En Costa Rica, la nueva legislación sobre el tema de privacidad ha venido a ayudar en el tanto de que al ser los datos personales propios de cada uno, se ofrece la posibilidad regulada de que el propietario de dichos datos obligue a quien los posee con o sin autorización a rectificarlos, modificarlos, y hasta eliminarlos, si así lo solicita el propietario de los datos.

Esto no elimina riesgos ni mucho menos pues existen siempre peligros e inseguridades a la hora de enviar, tratar, o almacenar datos; lo que si busca la ley es permitirle a cada quien poder ejercer el derecho de decidir cómo puede ser utilizada su información personal y por quienes.

La celebración del Día de la Protección de Datos no debe ser solamente una fecha de conmemoración de los logros obtenidos en materia de privacidad y protección de datos, debe servir también para crear mayor conciencia sobre lo que decidimos compartir o no de nuestras vidas, y hacer entender a los usuarios de que todo lo que hacemos en Internet puede quedar grabado en lugares que ni siquiera imaginamos que existen.

“Dios perdona y olvida, pero la web, nunca” dijo Viviane Reding hace algunos años, y no dejaba de tener razón, la interconexión de Internet nos ha hecho estar más relacionados con todo el mundo, pero también más expuestos a los peligros que existen en Internet.

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Ideas

 

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