El precio es nuestra información

precio_datosPor Gustavo Nicolas Ogawa

Los números resultan impactantes y hablan por sí solos. WhatsApp cuenta con 450 millones de usuarios y una captación millonaria por día de nuevos adeptos. Si sumamos estas cifras asumiendo (mal) el caso de que aquellos usuarios que utilizan el Messenger de Facebook no utilizan la mensajería de WhatsApp, tendríamos una suma importante de usuarios nuevos en el mercado del gran hermano de las redes sociales.

Mark Zuckerberg declaró que no se realizarán modificaciones a corto plazo sobre la plataforma adquirida, aunque ya sabemos de qué viene este juego y no va a bastar más de un par de meses para ver completada la integración entre plataformas en la que tengamos la capacidad de compartir nuestros WhatsApp más privados con el resto de la comunidad.

No se habló nada sobre algún tipo de cambio en los permisos para utilizar la aplicación de mensajería recientemente adquirida, y habrá que estar atentos a estas modificaciones. Facebook estuvo bajo acusaciones de colaborar con programas de cyberespionaje durante el último año. Esa nueva compra mantiene el posicionamiento del gigante de Internet en segundo lugar en cuanto a visibilidad de la información a nivel mundial, lo cual implica una gran responsabilidad por su parte y ameritaría un fuerte compromiso para con los usuarios a la hora de acceder a la información.

Si medimos los niveles de seguridad y privacidad de las aplicaciones bajo el mando de Facebook, todas cuentan con el mismo factor común: reducción inherente de la privacidad. Controlan Instagram, de donde pueden relevarse imágenes de nuestra vida; Facebook, de donde pueden tomarse imágenes, pensamientos, vacaciones, relaciones, intereses; y controlan WhatsApp, de donde pueden monitorear nuestras conversaciones más privadas. Afortunadamente, nació un héroe de la privacidad (o al menos esas son las expectativas) llamado Telegram. Un nuevo servicio de mensajería instantánea que promete acabar con las preocupaciones de los más paranoicos a la hora de chatear. Dejando de lado lo técnico (cifrado seguro, servidores, etc.), esta nueva aplicación permite enviar mensajes “secretos” de cliente a cliente con la posibilidad de autodestrucción cada un tiempo determinado.

La postura mantenida durante muchísimos años por parte del CEO de WhatsApp denotaba el nivel de sinceridad y filosofía: “Cobramos un dólar al año para mantener fuera de la plataforma la publicidad.”

¿Alguien todavía se pregunta por qué Facebook siempre fue y será gratuito? El precio de la red social es nuestra información.

Publicado por el autor en Tiempo Argentino.