Protección de datos personales en el contexto Digital ¿Costo y Beneficio?

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Por Heidy Balanta

La información siempre ha precedido de cualquier tipo de negociación que realiza el individuo, como requisito indispensable para concretar una negociación. Sin información suficiente, una persona racional, no se arriesga  mucho.

La información además de convertirse en instrumento para concretar negocios, se ha convertido en el negocio mismo, su transferencia, venta, circulación, tratamiento y transferencia ha hecho un negocio rentable  para muchas empresas, sirviendo como plataforma redes de interconexión como es Internet, que por supuesto detrás de esta, existe una gran red de personas en todo el mundo. En este sentido se configura el mercado de la información. Pero cabe aclarar, que tipo de información es la que esta sujeta a comercializarse en este mercado, y es la que girará entorno a este ensayo,  y la respuesta es más obvia aún, -la información personal-, como son los datos personales, esto es: nombre, apellidos, número de identificación, dirección, hobbies, nombre de banco, número de cuenta corriente, usuario, contraseña, etc., por citar algunos casos.

Internet, como mercado, ofrece un sin número de servicios y productos gratuitos, que permiten a las personas  y a las organizaciones mejorar su productividad, mejorar la comunicaciones con sus clientes, las relaciones con terceros, nos sirve para la estudio, la investigación, nuestro trabajo, cosas que no nos alcanzamos a imaginar.

Pero enfoquémonos en tres actividades puntuales, que la mayoría de nosotros a diario realizamos en internet. Leer el correo electrónico, realizar búsquedas en Google, y compartir información en las redes sociales.

En principio, estas tres actividades, requieren de una aceptación voluntaria de los términos y condiciones que tienen cada uno de estos servicios, si los utilizo, es porque estoy dispuesto a someterme a esas reglas, no obstante, lo que no advertimos es que cuando estamos utilizando este servicio,  estamos entregando como pago por su uso, nuestros datos personales. Pero ¿que tipo de datos personales?, los que mencionábamos anteriormente, más otras características técnicas de donde se realiza la conexión del usuario, como sistema operativo, tipo de navegador, dirección IP, etc.

En el caso del correo electrónico, miles y miles de millones de personas en el mundo tienen uno. Pero enfoquémonos en el caso del servicio de Gmail. Este servicio, escanea la información de un correo electrónico que enviamos o que recibimos, a través de un algoritmo, con el objetivo de identificar si requerimos un producto o servicio para ofrecerlo instantáneamente, en pocas palabras, Gmail, lee nuestros correos.

Recuerdo que en el 2012, viajé para Argentina, escribí en mi cuenta de Gmail, a unos cuantos amigos confirmando mi viaje, y ajustando algunos detalles de la agenda de la visita, no hice nada más, ni siquiera busque tiquetes, porque la entidad que representaba me los dio.  No obstante, terminado de enviar el correo,  me dispongo a enviar otro. Y me aparece automáticamente en los anuncios publicitarios de Gmail promociones y tiquetes para viajar a Buenos Aires, hoteles, planes turísticos. Bueno, tenia conocimiento del algoritmo que utiliza Gmail para nuestros correos, así que lo entendí, pero sentí que tenía mil ojos mirando lo que esta escribiendo. Pero allí no termina, entro a la página de Youtube a ver unos videos, y todo el tiempo su publicidad es acerca de viajar a Argentina, y las mismas promociones, hoteles, planes turísticos. Posteriormente, ingreso Google a realizar una búsqueda, me arroja unas cuantas paginas, donde cliqueo, y cuando ingreso, -o sorpresa- encuentro publicidad en la pagina sobre viajar argentina, tiquetes, planes turísticos, y promociones hoteleras.  Ese día entendí realmente cuanto Google sabe de nosotros, y hasta donde nosotros hemos permitido que nos conozcan.

El gran cuestionamiento es, hasta que punto estamos dispuestos a entregar información, a cambio de un servicio que nos facilita la vida, a cambio, que unas grandes organizaciones nos conozcan completamente, puedan redireccionar, acomodar a su antojo la información que tienen y no la real que hay en el mercado. ¿Será que estamos dispuesto a perder cada vez más control sobre nuestros datos?

Por otro lado, el uso intensivo y diario que hacemos de las redes sociales, es otro factor a evaluar. En el caso de Facebook, nuestra información se utiliza para conocer las tendencias del consumidor, para la publicidad, y en general se venden nuestros datos, esto, Facebook lo ha reconocido públicamente, incluso sus términos y condiciones se encuentra detallado.

Es decir, para obtener el beneficio de encontrarnos en una red social, pagamos el precio, que conozcan muchas cosas de nosotros, y que evalúen nuestro comportamiento a través de conductas básicas de la red social, como compartir, darle me gusta a alguna página, publicar estados, como tal. Sin embargo, conociendo todas las herramientas de invasión a la privacidad que tiene Facebook por ejemplo, las personas están dispuestas darse de baja de este servicio?. No, en la mayoría de los casos. La  gente esta dispuesta a asumir ese costo, a cambio de tener sus contactos en esta red.

Ahora, ubiquémonos en otro contexto, somos usuarios de una página web, la cual nos gusta mucho los servicios y productos que ofrecen. Esa página, para ofrecernos un mejor servicio, tiene instalada unas cookies, es decir una extensión, que permite conocer todo nuestra información personal, y en general todos los datos del consumidor para tener una mejor experiencia en el servicio que ofrecen, almacenando la información personal de ese usuario. De esta manera, cada vez que ingresa, la pagina, sabes quien eres, y porque vienes, ya tienen toda tu información, incluso hasta los datos de navegación de otras paginas, en definitiva, estas cookies, lo que hacen en almacenar el historial de navegación del usuario, que le sirve a la compañía que tiene la pagina, saber cual es la tendencia del usuario, como debe mejorar su producto o servicio.

Este tipo de tecnología a sido incomoda para el derecho a la intimidad, en España por ejemplo, han tomado medidas como la ley anti cookies, uno de los aspectos que consagra esta ley, es que las paginas web no pueden instalar en los navegadores de los usuarios estas cookies, a no ser que cuente con el consentimiento del usuario. Por supuesto, las industrias basadas en internet, no están de acuerdo con este tipo de legislación, toda vez que  no permite recolectar la información, con que estas compañías trabajan, que son los datos personales.

Pero la discusión no termina allí. El usuario tiene la potestad de eliminar  toda la información almacenada en las cookies o galleticas, a través de una opción en su navegador, con eso, no pueden tener acceso posteriormente a la información de él. O puede optar por navegar en “incognito” de esa manera no tendrá ningún problema que alguna pagina web le recolecte la información.  El problema que se enfrenta ahora los consumidores, es que la cookies han avanzado en su tecnología. Debido a que las empresas veían que la información podría ser eliminada fácilmente por el usuario, optaron por desarrollar unas cookies más potentes que permiten antes que el usuario elimine la información, hacer un back up de la información, guardar una copia, así, el usuario elimina la información, pero la compañía la mantendrá conservada.

¿Hasta que punto esto es valido?. ¿es permitido este tipo de practicas?. Por un lado, las empresas requieren información del usuario, pero a costa de la vulneración de derechos a vida privada?.

Es tal, el nivel de preocupación, que el Congreso de Estados Unidos, en la actualidad esta evaluando como legislar al respecto, tratando de no perjudicar a las partes, pero con un gran sentido de protección hacia la privacidad del consumidor.

Hasta este punto, es necesario ser claros. Las empresas necesitan información nuestra, y nosotros necesitamos los servicios que nos ofrecen. Nuestro planteamiento es, cual debería ser el punto optimo, entre lo uno y lo otro.

Cuales son los límites y máximos. Hasta que punto se encuentran facultadas las empresas a recoger información del consumidor, y por parte del consumidor, hasta donde esta dispuesto a entregar su información personal.

Hasta ahora, se ha realizado una descripción en los problemas aparentemente evidente que se muestra con la recolección de información personal en internet para fines comerciales, ya dijimos el como, ahora se dirá el para que.

Los datos personales que se recopilan para posteriormente ser refinados es el combustible de las transacciones por internet. Así, como la refinación del petróleo, ha permitido que viajemos y tengamos nuestras comodidades con los carros y disfrutemos de muchas beneficios, a tenido un costo, y es el calentamiento de la tierra, y en general efectos nocivos para el medio ambiente y para la salud. En ese sentido, la manera en que refinan nuestros datos personales, que nos permite tener placeres, beneficios, tiene un costo y precio alto, la rebaja y continuo desmejoramiento y desconocimiento gradual de nuestra intimidad y en regímenes autoritarios hasta la libertad de expresión.

Miremos ahora este cuestionamiento, desde la visión de las organizaciones. Las organizaciones argumentan, que proteger la información personal en exceso es mala, pues en muchas ocasiones no permite el mejoramiento de los servicios o productos, incluso en momentos de inseguridad que vive la sociedad, iría en contra de sus intereses y del individuo.

Argumentan que la libre circulación de la información beneficia a la economía y al individuo, generando incentivos económicos.

Los estudios económicos que se ha realizado, han demostrado que el permitir a las empresas utilizar cookies pueden mejorar las relaciones con el cliente, y posibilitar una sociedad mejor, así como el intercambio de información entre las partes, reduce las distorsiones. Establecen que un cliente, puede utilizar tecnología de anonimato, pero sufriría un cierto costo, y es la posibilidad de obtener un servicio o producto no deseado.

Otro de los problemas, al no suministrar información suficiente, es la posibilidad del robo de identidad, las compañías deben proteger a sus clientes, de allí que requieran información completa sobre con quien están transando, no obstante, todos estos estudios también han mostrado que la disyuntiva entre compartir y proteger la información personal puede conciliarse, calculando el impacto financiero negativo del robo de identidad, o la economía de la gratificación inmediata, disfrutar ahora, y preocuparse después, o adaptar las normas de secreto comercial a licencias de datos personales.

Otras de las justificaciones para recolección de este tipo de información, es que las empresas mejorarían las opciones de la oferta y sabrían a quien sabérselas dirigir particularmente, en ese sentido, minimizarían el riesgo de saber a quien le ofrecen el producto, también personalizarían sus servicios, y sabrían identificar que proyecciones tiene el usuario.

Aunque en mi opinión, esto se prestaría a abusos, la regla general es que hay un mercado libre,  el cual puede acceder cualquier persona para escoger lo que quiera. Pero si esa regla general se invierte, y mas bien, es el vendedor quien decide a quien venderle y a quien no, generaría fallas en el mercado.

En esta discusión, hay un cuestionamiento ético, en cuanto a la monetización de nuestros datos. Datos personales que entregamos, que adquieren un valor comercial y se comercializa entre proveedores en internet, es decir, además de suministrar información a quien deseamos dársela, y no a otro, la transfiere, sin informarnos previamente, adoptando un comportamiento netamente utilitarista.

Finalmente, la intimidad y la protección de los datos personales son derechos que adquieren mayor relevancia en la actualidad. Precisamente, la explosión de las tecnologías de la información y las comunicaciones,  lo hace posible, y las discusiones, van y vienen.

En Estados Unidos, desde hace tanto tiempo, se habla de economía de la privacidad, análisis económico del derecho a la privacidad, en el caso de Europa, ya legislaciones internas han incorporado como un nuevo derecho de las personas, “El derecho al olvido”, obligar a eliminar información personal en internet.

Por su parte, en Colombia, estamos saliendo del embrión en cuanto a estas discusiones, estamos apenas entendiendo las consecuencias de ello, y nuestras instituciones judiciales, son conscientes de ellos.   La corte constitucional, se ha referido en muchas sentencias a la protección de datos personales, al respecto, en sentencia C- 748 de 2011, estableció:

“(…) El tratamiento de datos personales también puede ser efectuado por personas privada; de hecho, en el mundo globalizado, el sector privado lleva a cabo una parte muy considerable del tratamiento de datos, lo que lo dota de un poder informático a gran escala y lo convierte en un potencial vulnerador del derecho al habeas data. De ahí que uno de los grandes retos de la protección de datos personales en la creación de mecanismos para hacer responsables a los particulares por el tratamiento inadecuado y abusivo de los datos personales”

La discusión es amplia, hay intereses de por medio, y se hace necesario estabilizar los puntos, para evitar un desequilibrio, que puede generar desconocimiento de derechos, o sobreprotección, que permita la reducción de transacciones comerciales.

La discusión esta planteada, que mecanismos o instrumentos debemos utilizar para realizar un optimo equilibrio entre las partes implicadas.

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