El ciudadano, el soberano: transparencia y protección de datos

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Por Romina Florencia Cabrera

En la concepción democrática, el pueblo no delibera ni gobierna, sino a través de sus representantes, como enuncia nuestra Constitución Nacional, la Ley Fundamental.  El ciudadano es el protagonista del proceso de selección de precandidatos y candidatos en un sistema electoral, para que posteriormente lo representen en sus derechos e intereses, y gobiernen respetando sus Garantías Constitucionales y sus Derechos Humanos, consagrados en los Tratados Internacionales e incorporados a nuestra Carta Magna, obteniendo jerarquía constitucional.

Los derechos económicos, sociales y culturales; civiles y políticos, se ven reflejados en las elecciones que cada individuo (protagonista de su presente histórico), realiza en su derecho a sufragar, en el acto político del voto.

Como explica el Maestro Jorge Reinaldo Vanossi, en el instante en que cada ciudadano emite el voto, es igual a todos sus semejantes.  El candidato electo obtendrá la proporción electoral mayoritaria o minoritaria según las preferencia del electorado en los comicios, del pueblo, que decidirá quién será su representante, participando del sistema republicano, y con su interés y voto consciente, fortalecerá la estructura democrática; la  calidad  de ciudadanía no brinda solo derechos, sino obligaciones; ser responsables cada uno de nosotros  de nuestro futuro institucional y de la calidad de nuestros gobernantes.

El ciudadano es el principal actor de la democracia; en él se configura materialmente su significado al emitir el voto, “el gobierno del pueblo”.

La trasparencia institucional, el modelo de gobierno abierto, la rendición de cuentas y control por parte de la ciudadanía, como asimismo la participación de la misma en las llamadas democracias semidirectas, facilitan la confianza del pueblo en sus representantes y en el sistema electoral.

La protección de datos personales, la educación en los mismos a la ciudadanía, el manejo de los llamados datos sensibles de cualquier individuo (sea elector o candidato), la garantía constitucional de habeas data y la protección de la información institucional de carácter confidencial, son las claves fundamentales para lograr proyecciones de carácter social de nuestros ideales y planes de gestión , de cualquier sector, fortaleciendo los recursos humanos, tecnológicos, políticos, financieros, económicos ,  educativos, sociales y culturales, para lograr un verdadero dialogo  consensual y transversal democrático.

El derecho al voto y el interés en emitirlo logran que el ciudadano sea el protagonista del cambio social que necesita un Estado de Derecho, un futuro con esperanza, fé, solidaridad, humildad, dialogo  y paz, inspirándome en las palabras de su Santidad  Francisco.

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