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Por Joel Gómez Treviño

Pocas veces nos imaginamos el impacto que pueden tener cosas que hacemos cotidianamente en las redes sociales. Nos hemos hecho expertos, sin pensarlo, en decirle al mundo qué hacemos, dónde estamos, con quién andamos y qué cosas tenemos.

Mentalmente pongan una “palomita” a un lado de las siguientes actividades que han hecho en redes sociales durante el último mes:

  • Hice check-ins cuando fui al Starbucks, cuando estoy atorado en el tráfico, cuando llegué a la oficina / casa / cine / restaurant / bar / aeropuerto / metro.
  •  En esos check-ins “etiqueté” a las personas que me acompañan o con quien llego a reunirme, e inclusive tomé fotos del lugar para que quede claro que si estoy ahí.
  • Publiqué en “mi estado” y en Twitter las cosas que tengo ganas de hacer o de comprar, inclusive aviso que voy a salir de compras o de vacaciones.
  • Cuando ando en un antro, de compras y/o de vacaciones, las fotos no pueden faltar, son fieles testigos de lo que estoy haciendo, lo que estoy comprando y lo bien que me la estoy pasando.
  • Publiqué lo mal que me llevo o los problemas que he tenido con algún familiar, compañero de la escuela o del trabajo (<= insultos y malas vibras incluidas).
  • En mis más lúcidos e inspirados momentos publiqué en mis redes sociales, ya sea directa o indirectamente, que estoy triste, borrach@, deprimid@, ansios@, dolid@, enferm@ y cualquier otro estado de ánimo que le transmita al mundo una sola idea: estoy vulnerable.

Ahora hagan favor de “palomear” mentalmente si ya hicieron alguna de estas actividades en el último mes:

  •  Revisé en Facebook mis controles de privacidad, entre otras cosas para ver: ¿Quién puede ver mis próximas publicaciones?, ¿Dónde puedo revisar todas mis publicaciones y contenido donde estoy etiquetado?, ¿Qué ven otros en mi biografía?, ¿Quién puede buscarme?
  • Revisé en mi computadora las configuraciones de privacidad de Twitter, Foursquare, G+ y otras redes sociales. Me cercioré que solo mis amigos (no los “amigos de mis amigos”) puedan ver lo que hago y/o publico.
  • Revisé en la aplicación de Facebook, Twitter y G+ de mi Smartphone si tengo desactivada la función de “servicios de ubicación del Messenger” o “compartir ubicación”.
  •  Revisé qué aplicaciones de mi Smartphone pueden subir automáticamente las fotos tomadas con el celular a algún lugar en la nube, así como si dichas fotos guardan datos de ubicación (geoetiquetado).
  • Revisé en mis redes sociales que NO tengo publicado mi número telefónico, ni la dirección de mi casa, ni quiénes son mis familiares, ni con quién tengo una relación, ni otros datos similares.
  • Pensé, medité, razoné, reflexioné o recapacité las posibles consecuencias de compartir mi vida o mis actividades cotidianas ANTES de publicarlas en redes sociales.

En el mejor de los casos mis queridos lectores, las palomitas sobran arriba y como que escasean en la segunda sección. Eso significa que SOMOS VULNERABLES ante cualquier persona que quiera hacernos daño o perjudicarnos de alguna manera.

En pocas palabras le estás diciendo a un posible ladrón o secuestrador:

  • Cuál es tu rutina diaria (en qué lugares te mueves, a qué horas y con qué frecuencia).
  • Cuánto tiempo estarás fuera de casa (si vas al cine dos o tres horas, si andas de antro tal vez toda la noche, si estás de vacaciones… ¡días o semanas completas!).
  • En dónde estás y con quién estás (círculo de amistades puede revelar estatus socioeconómico).
  • Qué cosas tienes o compras (bienes materiales = capacidad económica).
  • Qué tipo de lugares frecuentas (cuánto gastas en cada salida = capacidad económica).
  • Cuál es tu estado emocional, quiénes son tus familiares, cuál es tu dirección, teléfono, etc.

Si a eso le agregamos la posibilidad de ver nuestra casa y alrededores cómodamente desde una computadora gracias a “Google Street View”, entonces le estamos facilitando la vida a quien quiera robarnos o, peor aún, secuestrarnos. De pilón, las capacidades de búsqueda y organización de información de las redes sociales son cada vez mayores.

La función GraphSearch de Facebook promete tener un nivel sin precedente de búsqueda y recolección de información. La aplicación Banjo reúne todas tus redes sociales en un solo lugar y te permite conocer dónde están y qué están haciendo tus amigos / contactos que tengas en todas y cada una de las redes sociales.

La moraleja es, si quieres seguir de socialito y/o celebridad cibernética, cuando menos configura detalladamente las características de privacidad de tus redes sociales y dispositivos para que “la menor cantidad de gente” posible (en teoría la más cercana a ti) conozca lo que haces.

Categoría
Ideas

 

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